Tengo dudas sobre si los niños vienen con un pan debajo del brazo al nacer…
Lo que tengo bien claro, es que en ese preciso instante, a la madre, mientras está todavía medio grogui con las hormonas revoloteando y dando saltos, se le instala un manual de instrucciones en el cerebro. No me preguntéis cómo. Pero estoy segura. Sí, sí, hasta a Shakira. Prometido.
A ver si no, cómo pueden coincidir todas las madres del mundo en las misma frases. ¿Cómo?
Hay frases que he oído a mi madre, a mi tía, a mi hermana y a amigas. Todas ellas, de distintas edades, ciudades y nada que ver entre ellas. Solamente una unión. Bueno, dos: Tienen hijos y me conocen a mi. (Me acabo de preocupar…).
Los síntomas empiezan cuando los retoños empiezan a andar, a hablar (y se les entiende) e inician sus primeras andaduras por la vida con decisiones propias.
Situación 1: Un día, de repente, te dejas las judías con patatas que es una de las comidas más tristes que hay. (Sin jamoncito, ni vinagreta, ni na’). Y tu madre suelta: «Si no te las comes para comer, te las comerás para cenar» . Tú, inocente, piensas que no se acordará, pero no. Mi madre lo cumplía. Tuve lentejas 2 días seguidos…
Situación 2: Cuando intentas convencer a tu madre a volver un poco más tarde a casa para poder ir a una fiesta. Como te dice que no por enésima vez, tú intentas que sienta que eres una marginada si no vas y además que tu mejor amiga, va a ir. Respuesta: «¿Y si Ana se tira por una ventana, tú vas detrás?» Ko.
Situación 3: Quieres experimentar y descubrir tus límites saltando y yendo por encima del murito tan mono y tan alto. Tu madre te ha dicho que no subas y tú, ni caso. «Como te caigas, cobras». Rezas por no caerte, y no precisamente por la caída…
Situación 4: No hace falta introducción: «¡Te crees que soy el Banco de España!» acompañado con un «Tenías que haber nacido en casa de ricos».
Situación 5: Te mueres por una chuche. La que sea. Necesitas azúcar en vena… Y con vocecilla dulce, pides «Me compras chuches?» a lo que tu madre responde automáticamete: «Ni chuches ni chuchos». Se acaba automáticamente la conversación.
Y os aseguro que hay muchas más, como la zapatilla voladora, el «como vaya yo, verás cómo lo encuentro», «tómate toda la leche que si no, no crecerás», … El manual de intrucciones no tiene fin…
Si mi madre me viera comer este Sandwich Cubano, además de caérsele la baba, me diría «Mónica, puedes hacer el favor de ponerte una servilleta, que te vas a poner perdida? Cómo te manches, irás con la mancha, porque yo no pienso quitarla. Mira que te estoy avisando, eh!» Y lo soltaría sin coger aire. Todo de corrido.
Así, que haced caso y poneros una servilleta y no lo toméis en el sofá…
El Sandwich Cubano es un bocadillo delicioso a base de mostaza, pepinillos, queso, jamón y carne de costilla de cerdo típico de Miami, que introdujeron los inmigrantes cubanos. Es una delicia, crujiente por fuera y con un sabor exquisito. De esos sandwiches que no te cansas de comer.
Muchos lo conoceréis porque es el sandwich estrella de la película «El Chef».
Bien, espero que os guste y que ¡disfrutéis de la semana!
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Ingredientes:
– 1 costillar de cerdo.
– 2 pepinillos en vinagre.
– 2 lonchas de queso que funda bien (havarti, queso tierno…).
– 2 lonchas de jamón serrano (pero del medio bueno)
– 1 panecillo esponjosito del día.
– Mostaza
– Sal, pimienta, mantequilla.
Elaboración:
Precalentar el horno a 190º. Cuando esté a la temperatura, introducir el costilla salpimentado. Cocinar durante 45′ aprox (depende del horno y del grosor de la costilla). Sabermos que está cuando la carne se separe sin problema del hueso. Una vez esté cocinada, dejar templar y desmenuzar la carne. Reservar.
Sacar una nuez de mantequilla y dejar a temperatura ambiente para que sea fácil de untar.
Cortar el pan por la mitad longitudinalmente. Poner en una plancha de forma que se tueste por dentro (o poner en la tostadora un par de minutos solamente). Extender por ambos lados un poco de mostaza. Cortar los pepinillos y ponerlo encima, cubrir con una loncha de queso, una de jamón y la carne de costilla. Volver a poner una loncha de jamón y otra de queso. Tapar con el otro trozo de pan. Untar el exterior del pan con la mantequilla y volver a tostar unos minutos hasta que quede crujiente.
Cortar por la mitad y a disfrutar!
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