Lo que me gusta a mi el verano y lo que está costando que asome algo más que las pezuñas…
El otro día, inocente yo, mostraba esta foto en Instagram, comentándoos mis planes para el verano, que como ya os había dicho, básicamente consisten en playa/piscina, lectura y relax.
Muy contenta estaba yo…
Pues mi gozo en un pozo.
Sabéis la sensación de cuando laváis el coche y llueve? O cuando acabáis de tender una lavadora y caen chuzos embarrados de punta?
Pues eso. Pero sin chuzos, sin barro y sin punta.
Menos mal que ahora que tengo un piso entero para mi solita, puedo tener la ropa de todas las temporadas (de todas las tallas, no pero da para otro post) a la vista y el cambio de armario ha pasado a mejor vida, para tranquilidad mía y de los que me rodean.
Pero es que no va a llegar el vendito verano? Con su bochorno, su humedad, sus gotitas rodándote por la columna y ese olorcillo a humanidad que se respira en los sitios cerrados (y poco glamourosos, claro).
Pues no, tan solo han llegado los malditos mosquitos. Que son como las golondrinas (pero en Viernes 13), vamos, no pierden el rumbo ni empachados de vodka.
En fin, que como yo el modo verano ya lo tengo en «ON», no hay quién me quite la ilusión y el buen rollete que me inspira esta temporada. No sé porqué, pero me da que este verano va a ser la bomba.
Para los que como yo, disfrutan de cada estación no solamente con la moda y el aire condicionado, si no también con el paladar y la barrigola, os traigo estos raviolis fritos presentados en brocheta caprese.
Nunca los había probado hasta hacerlos para el Magazine, y la verdad es que tienen un punto crujiente y bien rico. La próxima vez, al pan rallado le añadiré un poco de albahada picada para que coja más sabor y tengan un toque diferente. También se me ocurre, un poco de curry... Uhmmmmm.
Éstos los tomamos en casa acompañados por un vinito de los que yo llamo «de verano». Son esos vinos de aguja, fáciles de tomar en cualquier momento y que además de complementar el plato, te refrescan y hacen que te sientas mucho mejor dibujando una sonrisilla simpática en la cara.
El vino en cuestión es Abadía Mediterránea rosado de Maset del Lleó. Ya sabéis que soy fan de sus vinos.
La receta de los raviolis fritos, la podéis ver en el Magazine de Verano en la pág 25. Si queréis sorprender, no dejéis de hacerla.
Espero que os guste y que disfrutéis del finde que ya llega. (¿Qué rápido ha pasado esta semana, verdad?)
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