Ayer en el magazine de La Vanguardia, había un extenso reportaje sobre la importancia y dificultad de compaginar la vida laboral y privada, especialmente para los hombres trabajadores y que tienen éxito profesional, (después de décadas en las que la mujer no ha dejado de luchar -y sigue luchando- por poder trabajar, tener hijos, pareja o vida después del trabajo).
El reportaje lo componían testimonios de altos cargos, que después de haber priorizado su vida laboral a la personal, se han dado cuenta que han cometido un error y se han perdido gran parte de la vida y crecimiento de sus hijos y el día a día con sus parejas.
Me sorprende gratamente leer que estos altos ejecutivos, al haber vivido en sus carnes esta difícil situación, ahora, enfocan su trabajo y el de sus equipos de forma totalmente diferente.
Lo más importante es que las ocho horas laborales sean realmente efectivas y que dispongan de un horario flexible, y no, estar todo el día en la oficina, de forma presencial, sin hacer nada. Únicamente, «para que te vea el jefe».
Estamos avanzando y esto me alegra.
Está demostrado en infinidad de estudios que el trabajador motivado y que puede compaginar la vida laboral y la personal, obtiene unos resultados a la empresa más elevados y positivos que si está desmotivado y no puede llevar una relación equilibrada entre las «dos facetas vitales».
Hace también unos días, vi un reportaje sobre Oslo. Allí, al igual que en Holanda y posiblemente otros países nórdicos, no está bien visto quedarte más horas en el trabajo.
Si lo haces los pensamientos básicamente son 2:
1. Eres torpe y no puedes acabar tu trabajo en el horario establecido.
2. Tu jefe es más torpe que tú y tiene sobredimensionado el trabajo para el personal del que dispone.
Igualito que aquí….. Donde si estás 16 horas trabajando eres un gran valor para la empresa aunque te tomes tres horas para comer y cada 30 min estés 10 fumando o charlando….
Espero que esto esté cambiando (y lo vea).
Es muy difícil mantener un equilibrio, muy difícil, y más todavía, para las mujeres que además del trabajo tienen la casa, los niños, etc. Pero es un gran paso, que altos ejecutivos y directores de multinacionales hayan visto y vivido, que el equilibrio es posible y gratificante para todas las partes implicadas.
Para celebrarlo, una ensaladita rica-rica con bacalao confitado y naranja.
La frescura y acidez de la naranja combina con la suavidad del bacalao y la amargura de la rúcula.
Es una ensalada fácil de hacer y queda muy bien.
Espero que tengáis una buena semana!!
Ingredientes:
– 1 naranja
– 1 lomo de bacalao
– Rúcula y otras hojas de lechuga
– Aceite
– Sal
– Vinagre de módena
Elaboración:
En una cacerola poner el lomo de bacalao y cubrir con aceite. Poner al fuego de forma que el aceite esté caliente pero sin llegar a hervir. Mantener el bacalao 8-10 min dependiendo del grosor.
En un bol, mezclar las hojas de lechuga y la rúcula y aliñar con aceite, vinagre de módena y sal. Mezclar bien.
Pelar la naranja y cortar en rodajas quitando las pepitas y teniendo cuidado de no dejar ningún trozo blanco ya que amargaría.
Montar la ensalada poniendo una cama de naranja, lechuga y encima, el bacalao desmenuzado y más naranja.
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