Hay temporadas en las que me metería en la cama y no saldría. Y por decir la cama digo una madriguera, bajo tierra, la luna o la conchinchina.
Ésta, es una de estas temporadas. Metería la cabeza en un agujero y no la sacaría hasta que haya pasado la tempestad. Seré cobarde, sí, pero no quiero pasar por esto. Quiero ir un día a dormir y levantarme como si todo hubiera pasado. O mejor, como si hubiera sido un mal sueño.
Yo, que he sido siempre más dura que el hierro y a quién no se le saltaban las lágrimas ni con la escena familiar más emotiva, aquí estoy: agotando las existencias de pañuelos de los supermercados a 5 km a la redonda.
Tengo las emociones a flor de piel, lloro porque llega la primavera, lloro porque me siento sola y lloro porque han indultado a la chica que robó 195€ para comprar comida y pañales para sus bebés.
Sí, así es mi día últimamente.
He debido dejar el grifo abierto y no se cómo pararlo. De verdad. Si alguien conoce a un buen fontanero, decidle que se pase por aquí, porque creo que me voy a quedar seca por dentro.
Espero que todo pase y mientras tanto, sobrevivo esperando que vayan pasando los días.
Pero hay mañanas, en las que harta de dar vueltas en la cama intentando eliminar mis pensamientos, decido ir a pasear con Buck.
Y veo el amanecer.
Y escucho el silencio.
Y mis pensamientos se detienen.
Y aunque el dolor sigue estando, desaparece unos segundos. Justo el momento en el Buck está revolcándose como un cochino en un charco, con cara de felicidad.
Y entonces río.
Entonces me doy cuenta, que la vida no va a detenerse y que debo seguir adelante, por más que duela.
Por ahora, una cremita de brócoli: reconfortante, sana y rica. Rehogado después de hervir y con un poco de queso de cabra, ha hecho las delicias de mi almuerzo hace unos días.
Espero que os guste y que disfrutéis de la semana.
Ingredientes:
– Brócoli
– 1 cebolla mediana
– Leche
– Queso de cabra
– Sal
– Pimienta
– Aceite de oliva
Elaboración:
Cortar los tallos y dejar las flores al brócoli. Poner a hervir en agua con sal para que no pierda el color verde característico.
Dejar hervir hasta que esté tierno, aprox 15min. Retirar y enfriar en un bol con hielo.
Picar la cebolla y dorar en un poco de aceite. Cuando haya cogido color, añadir el brócoli y rehogarlo todo junto durante unos minutos. Retirar del fuego.
Añadir un chorrito de leche y triturar. Salpimentar al gusto y rectificar la densidad con leche hasta que coja el punto que queremos (más o menos líquido).
Calentar antes de servir y poner trocitos de queso de cabra por encima.
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