Archivo del blog

Cómo hacer ajoblanco en Thermomix

Cómo hacer ajoblanco en Thermomix

No me gusta ir de compras. No me gusta. Nada. Nada de nada. Pero me gusta la ropa. Me gusta estrenar modelitos, ir a la moda (en lo que se puede) y tener prendas por estrenar en el armario. Sí, soy así de contraria.  Si queréis hacerme un buen regalo, podéis contratar a un personal shopper para que traiga ropa a casa y evitarme el suplicio de rebuscar y probarme ropa. Seré feliz. Más feliz que si me regaláis un jamón (y los que me conocen saben que hasta ahora era el mejor regalo). Cuando no tengo más remedio que ir de compras tienen que darse dos situaciones: - Levantarme con ánimo, el ego subido y estar preparada para lo que me viene encima. - Ir sola. No podría ir acompañada. De hecho, si voy de paseo con amiga, odio (profundamente) entrar en tiendas.

Debo ser un poco rara, la verdad.

 

Total, que ahora me encuentro que la panza se va abultando por días (y por horas!) y estoy intentando escapar de la búsqueda de ropa premamá. Sé que no habrá más remedio porque el armario disponible se va reduciendo a pasos agigantados, pero bueno.

Por ahora lo
Cómo hacer hummus en casa

Cómo hacer hummus en casa

Madre mía la que se ha liado esta semana con Jordi Cruz y los becarios, ¿no? Hombre, la verdad es que hacer este comentario y que dos días antes haya salido la noticia de que se ha comprado un palacete por 3M €, no es muy coherente... Yo soy partidaria de los becarios y de las prácticas. De hecho, yo misma he estado trabajando sin cobrar un duro durante la carrera porque además cada año tenía un número de horas de prácticas obligatorias en las que no solamente no cobrabas si no que además, tenías que pagar los créditos de dicha asignatura.   Así que parte de la carrera de Turismo la pasé haciendo horas en el Hotel Alimara en los departamentos de pisos, cocina y sala. Y oye, pues aprender, no aprendí mucho pero bueno, me lo pasaba bien y tampoco me importó. Realmente tampoco creo que sacáramos mucho trabajo a excepción de cocina que nos tenían de pinches pelando patatas, langostinos y ayudando en las tareas de cuarto frío menos agradecidas. Pero bueno, como mínimo servía para conocer por dentro cómo funciona cada uno de los departamentos. Pero si en vez
Mini pizzas de pera, gorgonzola y miel

Mini pizzas de pera, gorgonzola y miel

El problema de las expectativas. Durante años he estado impartiendo formaciones de atención al cliente y fidelización en diferentes empresas de servicios y una de las palabras que más repito posiblemente, además de "sonríe" es"expectativas". La expectativas las solemos crear de forma totalmente subjetiva a partir de la publicidad, la opinión de terceros y la experiencia propia que hemos ido acumulando a lo largo de los años y multitud de vivencias. ¿Y a qué viene todo esto? (No, no le busques la relación con la receta de Mini pizzas de pera, gorgonzola y miel, porque no la hay). Bien, pues viene a que el otro día fuimos a cenar a Tickets Bar, de Albert Adrià. Tengo que destacar que tanto el servicio como la calidad y puesta en escena de los platos que nos sirvieron fueron muy buenos. Peeeeero... no superaron mis expectativas. Quizá éstas era muy altas debido a lo que me habían dicho, lo que había leído y lo que esperaba de un chef como Albert Adrià. Pues bien, aunque todo fue bueno, ni fu ni fa. Me gustó, sí, pero no me fascinó, que era lo que esperaba de un lugar así con 3 meses de
Coles de bruselas con bacon

Esas pequeñas cosas...

- Ver el primer almendro florido. - Comer el último bocado del cono de helado. - Dormir con sábanas recién limpias. - Oír esa canción que te llena de recuerdos. - Despertar y darte cuenta que es festivo. - Acariciar a tu mascota. - Tomar agua fresca cuando mueres de sed. - Bostezar. - Pisar la dichondra con los pies descalzos. - Disfrutar de un atardecer en silencio. - Oír a tu hijo reír. - El aroma a galletas que inunda la casa. - Mojar tus pies en el agua del mar. - Oler esa fragancia que te lleva a ese momento especial. - Pedir un deseo cuando soplas las velas. - Oír romper las olas. - El primer día en el que te das cuenta que a las 18h es de día. - Un abrazo en el que las respiraciones se acompasan. - Oír a los pájaros cantar en libertad. - Darte cuenta que estás vivo. __________

Coles de bruselas con bacon

Ingredientes: - 12 coles de bruselas - 12 lonchas bacon - 200 gr queso azul - 200 ml nata cocinar - Tomillo - Pimienta - Aceite girasol Elaboración Hacer la salsa de queso azul desmenuzando el queso en un cazo e incorporando la nata. Cocinar a fuego suave hasta que el queso quede deshecho. Echar un poco de
Cómo hacer tahini en casa
Cuando el otro día me escuché diciendo "Ni 'u' ni 'a'", vi en mi mente a mi madre partiéndose de la risa. Yo que había prometido y puesto a Dios por testigo a lo Escarlata O'hara que nunca -NUNCA- iba a repetir esas frases de madre que todos sabemos, que hemos escuchado mil veces, que hemos prometido con el puño en alto que nunca diríamos y con la boca pequeña hemos dicho avergonzándonos en inversa proporción. Y eso, que yo lo dije a un perro... Repito: A-U-N-P-E-R-R-O. No a un niño de mofletes regordetes con una pataleta de narices porque no le he comprado el chupachups de turno. No. A un perro que gimoteaba porque había decido que su ración de pienso eco de cordero de arroz que vale más que un menú degustación en Dos Cielos no era suficiente. (Porque el señorito es canino, pero de morro fino y con alergias e intolerancias de perro pijo). En fin, que tomo de mi propia medicina y me clavo uñas, pero reconozco que 18 años de escuchar esas frases de madre, llegan muy a dentro y se te graban como tatuajes en el brazo de Melanie Griffith. Así
Gazpacho de sandía
No quiero que se acabe el verano... Quiero seguir yendo en tirantes y pantalón corto... Tomar mojitos a orillas del mar... Ponerme chancletas y oír el repicar de las flip-flops por la acera... Irme a dormir tarde porque la velada en la terraza se ha alargado... Sentir cosquillas al enterrar los pies en la arena... Dormir ligera de ropa con una sábana fina por encima... Disfrutar de los paseos con luz solar al acabar de trabajar... Bailar descalza sobre tarimas de madera... Navegar y disfrutar del sol y la sal... Tomar paellas mientras la brisa te refresca... ... Mientras aprovechamos los últimos días de verano, os dejo con una receta de las básicas del buen tiempo: Gazpacho de sandía. Delicioso. ¡Feliz semana! ----- Ingredientes: - Media sandía sin pepitas - 1 pimiento verde - 5 tomates maduros - 1 diente de ajo - Vinagre de jerez - Sal - Pimienta Elaboración: Cortar la sandía a trozos pequeños dejando un trozo para decorar y revisar que no tenga pepitas. Introducir en un vaso americano (o en un recipiente grande). Cortar los tomates a trozos, el ajo y el pimiento e introducir en el mismo recipiente. Triturar con la batidora. Añadir un chorrito de aceite virgen extra, pimienta y sal y vinagre de jerez al gusto. Si han quedado grumos y queréis quitarlos, pasar por un
Tacos de lubina
¡Que ya ha empezado junio!  Y yo con estos pelos y las sandalias en el armario todavía... A ver si empieza a hacer buen tiempo y a subir las temperaturas (un poco, no me echéis la bronca) que tengo ganas de campar plácidamente por la piscina cual cachalote panza arriba.  A mi junio me da ya en la nariz de veranito, de terraceo, de pies en la arena, de parrandas al aire libre, de mar y de vacaciones. En este mes se me llena la cabeza de ideas, de planes y de nuevos proyectos que cojo con fuerza durante una semana y a la siguiente, como agua evaporada, se transforman y fluyen para dejar paso a otros más llamativos simplemente por la novedad del recién llegado. Es lo que tiene la novedad... aunque quizá peor que la idea actual, hace que te mantengas despierto y con mariposillas en el estómago, y eso, nos gusta a todos.   Pues el mes de junio es como una explosión. Es el inicio de una libreta en blanco para los planes del verano, esa estación de la que volví a enamorarme el año pasado.  Para darle la bienvenida, os traigo la receta que fue publicada
Crumble salada de tomates
  Por fin las temperaturas han subido y la primavera se siente... Mi estación preferida asoma la cabeza y espero que sea para quedarse. Así que le doy la bienvenida con este Crumble salado de tomates y queso de cabra que está para chuparse los dedos y con las 15 cosas que me gustan de la primavera. A ver si coincidimos en alguna...   - Al despertar ya es de día, pero lo mejor es que cuando vuelves a casa, todavía lo es! - Todavía no hace ese calor sofocante y los días en los que hace sol pero no calor, son los mejores. - El contraste del cielo azul intenso y el verde de los árboles te hace transportarte al paraíso. - Apetece dar largos paseos aunque lleves a un perro vago y cabezota arrastrado medio camino (aquí el cabezota de Buck, al que le gusta mucho hacer la croqueta pero no le gusta demasiado mover el culo). - Tienes la excusa perfecta para vermutear sin parar (este pasado fin de semana largo, visitamos un lugar emblemático por día... La Pubilla de Taulat, Quimet Quimet y la
Vieiras con panceta y guisantes
  Pues muy baratas las vieiras, no están. No nos engañemos... Menos aún si las queremos frescas con su conchita y todo. Pero claro, un caprichin de vez en cuando no sienta mal, ¿verdad? Los guisantes están en su mejor temporada y podéis encontrarlos a buen precio y en vainas, con lo que si además de hacer un plato rico, queréis hacer algunas fotos y pasar un rato desgranándolos (en compañía), eso que os lleváis. Para mi, no tienen comparación los guisantes congelados (que no están mal, ojo) y los guisantes frescos. La textura y el dulzor que tienen los frescos, es muy superior. De unos años a ahora las vieiras se han convertido en un majar y un básico en las cartas de los restaurantes. No hay chef que no incorpore a la carta un plato con ellas. Que si con espuma de no se qué, con parmentier, en arroz, ... Una delicia de cualquier manera, eso sí.   En este caso, de forma muy simple. A la plancha, con unos guisantes frescos salteados y unas lonchas de panceta para que se vayan fundiendo poco a poco y le de un punto de contraste. ¿Se necesita algo más? Es curioso como algunos ingredientes han
Chips de remolacha
Que la primavera la sangre altera, ya lo sabemos pero vamos, que estos días están siendo más otoñales que primaverales... Y claro, con el invierno de calorcito que hemos tenido, qué más queremos. Cada año en cuanto sale un rayito de sol, el parque de Diagonal Mar se llena de parejas de adolescentes dándose al amor "controlado" en cada metro cuadrado de césped. Hay otros, como estos dos que de controlado nada y se lo montaron en medio de una estación de metro de Barcelona. Pero qué le vamos a hacer, la primavera, el alcochol (posiblemente, por no decir seguro) y la poca vergüenza es lo que tiene, que el calentón te puede y claro... Es igual que estés en el metro, en medio de un parque o que 10 personas te vitoreen. Tú a lo tuyo. Pero nada, como el calorcito tiene más vergüenza que esos dos, aquí estamos, constipados, con cremitas calientes y la manta en el sofá. Eso sí, en buena compañía y comiendo chips de remolacha como estas. Bien sanas (dentro de los fritos) y ricas. Espero que os guste. Disfrutad de la semana.  ____________________ Ingredientes chips de remolacha: - 2 remolachas frescas - Aceite de
Tarta de setas y huevo
  Según el calendario estamos a 14 de febrero, San Valentín y el mes más frío del año. Esto según el calendario, porque si tenemos que hacer caso a la temperatura y al cielo, podría pasar sin llamar la atención como un día de mayo.  Se supone que tendríamos que estar en casa, horneando, con la calefacción puesta y el plumón esperándonos en la puerta para ser puesto rápidamente en cuanto pisemos la calle. La realidad es que como lleves plumón, como yo ayer, acabarás con él en la mano y te sobrará durante prácticamente todo el paseo. Eso sí, el viento que hacer te va dando empujoncitos como si tuviera prisa para que llegues al destino, así que las piedras en el bolsillo tienen que hacer compañía a las gafas de sol.  Lo bueno, es que por fin he podido estirarme más de dos minutos en la terraza y leer tranquilamente mientras el sol te da en la cara y te calienta por fuera. He podido salir a pasear por la playa juntos con todos los surfistas de Barcelona y los runners que ayer calentaban para la Media Maratón de hoy y todos los perrunos que aprovechan para pasear tranquilamente con
Pan de ajo y queso para dummies
Solamente un blogger cocinillas es capaz de salir a comprar ropa y volver a casa con unos calcetines de 10€ y comida por valor de 60€.  Yo iba a comprarme unos trapillos... Unos caprichines de nada pero como iba con tiempo, me pasé por una tienda de alimentación y claro: - Esto irá bien con esto otro.  - Anda! Pero si llevo buscando tiempo este ingrediente.  - Esto al carro por si acaso el próximo día no hay.  - Pero mira! Cómo voy a dejarlo ahí con la pinta que tiene.  - Está de oferta. Mañana costará el doble (lo hago por ahorrar).  - Y con esto seguro que algo hago.  Total, que en vez de llevar una bolsa de G-Star, llevo unas cuantas bolsas del Super del Corte Inglés. No tengo remedio. Me gusta más comprar comida que ropa y eso que la moda me gusta. Pero no me gusta nada ir de compras de moda. Me aburre soberanamente a no ser que tenga un día inspirado. Si estás en ese momento de: "No quiero cocinar", "No quiero comprar ni hacer nada de nada", "Madre mía que
Patatas rellenas de queso azul
Lo bueno de ir en barco, en velerito exactamente (no en hoteles flotantes) es que ves la costa, la brisa te acompaña durante el trayecto, descubres rincones que de otra forma serían desconocidos, ves atardeceres increíbles y te lo pasas en grande siempre que el tiempo y el mar acompañe y no le de por ponerse de mala leche y vivas la Tormenta Perfecta.  Pero no todo es romanticismo a bordo del Titanic en minúscula. Los pelos se te ponen de bruja en cuando pisas la popa. Es automático. Vas hecha unos zorros con una maraña de pelos a lo loco que no se dejan domar más que dos minutos al día, en cuanto sales de la ducha y te acabas el suavizante en dos minutos. Te sientes como en la cuerda floja durante todo el día, haciendo peripecias para no darte de morros (o caer al agua) cada vez que das un paso. Eso sí que es vivir al límite. Creo que dos días más y el Circo Raluy ya me podría contratar como funambulista. Cocinar, es algo más complicado que de forma habitual. Tienes que lidiar con los
Crostini de queso de cabra e higos
Cuando somos pequeños y nos preguntan qué queremos ser de mayor solemos decir: astronauta, futbolista, profesora, veterinario, bombero, ... Las respuestas, no tienen nada de especial, lo increíble es que todo el mundo te dice que muy bien, te da ánimos y te transmite que puede ser posible. De pequeño, cualquier sueño es posible. No hay límites. Los sueños están permitidos.    Pero cuando eres mayor, los sueños están vetados. Ya no puedes decir que sueñas con dar la vuelta al mundo en velero o que quieres ir a la Luna o que quieres montar un centro de ayuda a los necesidados. La gente te mira con la cara rara como diciendo... "Sí, claro". ¿Por qué no se nos permite soñar de mayores? Al final, los sueños se cumplen y si no, sólo hay que soñar más fuerte.  Ésto lo decían unos amigos Chereia (Chema + Mireia) que se fueron hace poco más de un año a cumplir su sueño: dar la vuelta al mundo. Ya hace unos días volvieron a Barcelona después de haberlo cumplido. ¿Y sabéis qué? Al final, después de un año, todo sigue en su sitio, todo sigue igual. Lo único que cambia
Camembert con higos y uvas
  Hace unos días fue mi cumpleaños. 39 primaveras que ha cumplido ya la menda lerenda. Que si los comparamos con los 49 que tienen algunas amigas, soy una pipiolilla, pero si lo hago con las que tienen 34 pues bueno, ya no es lo mismo.   Pero como siempre decimos, la edad está en el interior y no se cumplen años, se viven experiencias y blablaba. Que sí, que sí, pero vamos, que me sentiría mucho mejor con las mismas experiencias y 10 años menos, no nos engañemos. Los que me seguís en Instagram habréis podido ver una píldora de cómo han sido estos días. La verdad es que creo que nunca celebré tantas veces el cumple, nunca tuve tantos regalos ni tantas felicitaciones. De hecho, una semana más tarde, todavía lo estoy celebrando y sigo recibiendo regalos. ¿A que es fantástico? (Confieso que me encantan los regalos. Hasta que los autohago en fecha señaladas. El momento de rasgar el papel y encontrarte con un detalle, es una sensación que me lleva directa a la inocencia e ilusión de cuando era niña y me encanta recrearla). Pero dejemos los años y vayamos a lo importante: ¿A quién le rechifla el
Mejillones al curry
El otro día os comentaba lo relajante y tranquilizadores que son mis fines de semana de sol y playa. Estar soltera y sin más retoños que un pichurro peludo, es toda una ventaja en estos casos. Ir a la playa es de lo más complicado cuando tienes churrumbeles y necesitas llevarte media casa a cuestas para que no falte de nada entre chapoteo y castillos de arena. Que si los bocatas, los zumos y el agua. Algún tentenpie o alguna fruta tampoco está de más. La bolsa con las palas, los cubos y las pelotas. Las palas. Un bañador de recambio. Las cremas solares. Gorras, gafas de sol, etc. etc. etc. Es un no parar. Y no solamente eso, si no que además, la puesta en escena y el mantener a los retoños a salvo, ya es la bomba. Yo no sé como las mamis no os quedáis en casa. A mi me daría un pasmo. Os admiro un montón.  Pero la cosa mejora mucho si cuando llegas, te está esperando un plato de mejillones al curry como los que os traigo, con su salsita y sus patatitas. La receta la podéis ver en el Magazine, en
Tostada de aguacate con judías
¿Recordáis una entrada de El Comidista donde nos enseñaba las mayores catástrofes culinarias de Pinterest? En ella, nos mostraba una imagen atractiva, con un estilismo de lo más atractivo y acto seguido el resultado que otras personas han obtenido al intentar copiar la receta. Un desastre, vaya. Y no es que la receta estuviera mal (en la mayoría de los casos) si no que la destreza y paciencia de cada uno, hace que el resultado más o menos apetecible. Pues lo mismo podría hacer yo con mis ejemplos de fotos cuquis con posturas de yoga. Me gusta el yoga y cada vez que puedo lo practico ya sea en un taller o en casa y claro, está tan de moda lo de las posturitas y fotografiarlas, que yo me pregunté... ¿ Y por qué no probar? Sólo os digo que por ahora no veréis el resultado. Y es que claro, al igual que con la comida, la destreza y en este caso, el cuerpo de cada uno hace que la foto sea super atractiva y sugerente o se parezca más a un ballenato intentando ser Claudia Schiffer.  En fin, que en cada uno a lo suyo y a lo que
Ensalada de queso de cabra y panko
Después de una semanita en la que casi volvemos al otoño, por fin ha vuelto a salir el sol con unas temperaturas de lo más agradables. De esas en las que la chaqueta no te falta al a sombra pero puedes estar tranquilamente en una terracita al sol en tirantes. ¡Cómo me gusta!  Y encima el fin de semana se han vuelto sin quererlo, de lo más entretenido, oye. Si es que hay veces que las cosas no planeadas, son las mejores aunque te lleves sorpresas que te dejen con la boca abierta durante dos días. Para estos días en los que el cielo está azul y los colores brillan con todo su esplendor nada como una ensalada fresca y super super rica.  Hace tiempo que el queso de cabra se incorporó a nuestras vidas como protagonista principal de todas las ensaladas. Que levante la mano quien no haya pedido un millón de veces una ensalada de queso de cabra en un restaurante. Sabes que es una apuesta segura. O como mínimo, lo sabías antes de que la supuesta reducción de módena llegara por la puerta trasera y se acomodara tranquilamente. Ésta es una versión igual de segura y de rica pero
Dip de queso feta
Hoy vengo con una de esas recetas que nunca pueden fallar cuando vienen mis amigas a casa. Un día que vinieron a cenar no hice este dip de feta y casi se me echan encima, imaginaros. No hay cosa más simple y más sencilla que dé mejores resultados. Y como estoy hasta la peineta de que me pregunten por la receta cada dos por tres por mucho que ya saliera en un magazine y por infinidad de veces que se las he pasado por what's app, email y señales de humo, aquí va. En honor a ellas que son las niñas más majas del mundo mundial.   Y para majos y requetemajos, Carmen y Domingo, unos amigos con los que llevo coincidiendo cada mañana en mis paseos perrunos y que desgraciadamente perdieron a su perra "Reina" cuando se escapó de una residencia canina. La "residencia" no tenía las instalaciones adecuadas y Reina se escapó por uno de los agujeros que había en la valla de protección. Después de dos meses de búsqueda noche y día y sin descanso, por fin ayer sábado la encontraron y ya se encuentra sana y salva con ellos. Carmen y Domingo son un ejemplo a seguir de
Carpaccio de salmón
  ¡Lo que me gusta la primavera! Parece una tontería pero con casi todo el mundo con el que hablo irradia felicidad al saber que aunque acabe tarde de trabajar, todavía será de día.  ¿No es alucinante que este "pequeña" acción tenga tanto impacto?   Ahora empezamos a ir a terrazas que hasta hace poco eran solamente un nicho de fumadores, damos largos paseos, tomamos vermuts cada domingo antes de ir a comprar el pollo a l'ast y estamos ya con la mente puesta en las vacaciones!  No hay nada mejor que una semanita veraniega para empezar a pensar en las semanas de desconexión que nos esperan y hacer una búsqueda intensiva por webs de viajes.  Empezamos a soñar. Y para volver a la realidad pero con buen sabor de boca, nada mejor que un Carpaccio de salmón. Si os gusta el salmón poco hecho (o crudo, ejem...), os encantará. Como va macerado con limón, la textura del pescado crudo se disimula, pero claro, os debe gustar. En esta ocasión lo preparé con manzana, hinojo, rábanos laminados y rúcula. Una combinación fantástica, refrescante y bien sana. La receta completa la podéis ver en el Magazine de Primavera, en la
Crostini de tomates morados
La revolución que causó el primer libro "50 Sombras de Grey" fue la leche. Durante meses en los encuentros de chicas y señoras, uno de los temas principales era el libro y muchas de ellas al leerlo de camino al trabajo, forraban sus portadas para mantener su intimidad. Muchas de las mujeres inteligentes y formadas cayeron en los brazos del Sr. Grey y sus juegos sexuales y muchas relaciones de pareja volvieron a revivir los inicios pasionales gracias al libro. El mes de febrero, precisamente el día de los enamorados (bien pensado por la agencia publicitaria), se estrenó su película y fuera de las críticas más o menos buenas he ido leyendo en diferentes medios una crítica que me deja sorprendida...  Entiendo perfectamente dicha crítica hacia el rol y papel de la mujer en esta historia, entiendo que una relación (sadomasoquista o no) debe ser consentida e igualitaria por ambas partes, etc., etc.  Pero, ¿nos hemos vuelto locos? Es una PELÍCULA. Y un libro. Hemos crecido con Bambi, donde un cazador mataba a su madre, con Caperucita donde mataban al lobo y con Hansel y Gretel donde un padre abandonaba a sus hijos. Por no entrar en
Canutillos de calabacín con brandada
    Canutillos, canollis, rollitos, cilindros, churillos... Puedes llamarlos como quieras, ellos no se enfadan.  Son bocados deliciosos y cremosos que se deshacen en la boca y hacen que quieras más. Mucho más. El bacalao me gusta y mucho, pero la brandada, me encanta. Debe ser porque me gustan las cosas amorosas en boca de esas que son como terciopelo para el paladar. De las que te hacen sentir confortable. Si además está presentado en pequeños bocados, ya es perfecto. Soy amante de los pequeños bocados y no por cuidar la figura y demás, porque al final acabas comiendo más... Que si picas un poquito de aquí y picas un poquito de allí. Pero poder picotear y saborear diferentes platos en una misma comida si sentirte la prima hermana de Michelín, es de agradecer. ¡Benditas sean las tapas y el tapeo! Bueno, que me voy por las ramas. Si queréis hacer esta receta tan solo necesitáis hacer la brandada (o comprarla si estáis en plan vago y habéis encontrado una marca que la comercialice con buena calidad), un calabacín y unas ramitas de cebollino (que si no tenéis con unas tiras largas de cebolleta o puerro también os sirve). Un poco de maña y
Palitos caseros de tomates secos y olivas
  Cuando me levanto por la mañana, después de dar los buenos días al pichurro (que normalmente todavía está dormido y me mira con cara de corderillo), acostumbre a ir al baño. Sí, como todo hijo de vecino. A lo que no estoy acostumbrada es a encontrarme a unos señores con arneses en un andamio a la altura del balconcillo de mi habitación mirando estupefactos a la mujer con pelos de bruja medio en pelotillas con la misma cara de pasmo que la de ellos.  Por si no lo habéis pillado, la de cara de pasmo y además roja como salida de La Tomatina, soy yo.  Esto me ha pasado esta semana. El miércoles para ser más exacta. Ahora ya salgo con albornoz del baño y no en paños menores y sigo yendo presentable el resto del día, porque hoy la sorpresa ha sido en el balcón principal mientras mantenía una reunión por skype. Os aseguro que cuando no te lo esperas, ver a unos desconocidos a la altura de tu balcón es sorprendente. Buck está alucinado y no para de ladrar a todo el mundo. En fin, volviendo a los temas que seguro que os interesan más que
Ceviche de vieiras fácil y rápido
  El sábado es San Valentín que quiere decir que nos volvemos todos locos, el mundo se inunda de corazones y corremos el riesgo de sufrir una subida de azúcar digna de Belén Esteban. Pero como sabéis, a mi me va más una celebración que un trozo de queso y si hay que celebrar San Valentín más sola que la una y con el corazón en alquiler, pues se celebra. Y por todo lo alto oye, que no hay nada peor que no celebrar las fechas señaladas. Muchos dicen que si es una fecha comercial, que si se lo inventaron los grandes almacenes, que si no se qué, que si no se cuantos... Pero el que me diga: " San Valentín tiene que ser cada día", me lo como con patatas.      A ver, o llevas 3 meses con tu chico o chica o no se entiende. Que sí, que puedes querer mucho a tu pareja, pero no me digas que cada día es como el primero, cuando llevas 10 años con tu 50% pasando buenos momentos, ronquidos, peste de pies y no se qué otras cosas más. Muy romántico todo y con mucho amor, pero San Valentín cada día no es. (Te
Piruletas de queso y mermelada
  El que puso un palo en nuestra vida se merece un monumento. Yo se lo pondría sin dudas. Me imagino los gritos de la competencia del Sr. Chupachups: "Un palo!!!! Un palo!!!!".  Y no es para menos, pocas cosas más simples han tenido más éxito, ¿verdad? A un caramelo le ponemos un palo y queda una especie de bolita que puedes girar, mordisquear, meter y sacar de la boca cuantas veces quieras. Primero llegaron los chupachups, después los Kojak y después mis preferidas, las piruletas Fiesta con forma de corazón. Todo un amor dulce y enganchoso. La moda también llegó a los helados y nos facilitó la tarea de rechupetearlos sin que los chorretones cayeran por nuestros brazos como las lágrimas de nuestras madres al ver los manchurrones que nunca saldrían. No podemos olvidar en su versión salada a las brochetas o las espadas de los Rodizios... Y qué haríamos en verano sin esos espetos de Málaga! A partir de ahí le podemos meter un palo a lo que sea... Se abre la veda. Mira por ejemplo los cake pops o estas piruletas de pizza que hice hace un tiempo... Todo vale. Y esta vez, toca un aperitivo que gustará a
Página 1 de 512345
Top